Ese escalofrío que te recorre el cuerpo cuando bebes agua fría o das un sorbo a tu café caliente… ¡Sí, hablamos de la sensibilidad dental!
En La Fábrica de Sonrisas recibimos a muchos pacientes que lo sufren. Y la buena noticia es que tiene solución.
¿Qué causa la sensibilidad dental?
La sensibilidad se produce cuando la dentina (la capa interna del diente) queda expuesta y los estímulos llegan directamente al nervio.
Las causas más comunes son:
• Encías retraídas que dejan al descubierto la raíz del diente.
• Desgaste del esmalte por cepillado demasiado fuerte o bruxismo.
• Caries o fisuras en los dientes.
• Erosión dental por ácidos de bebidas carbonatadas, zumos o reflujo gástrico.
• Tratamientos recientes como blanqueamientos (sensibilidad temporal).
¿Cómo cuidar los dientes sensibles?
Algunos consejos prácticos:
• Usa un cepillo de cerdas suaves y técnica de cepillado delicada.
• Aplica pastas específicas para dientes sensibles, que ayudan a sellar los túbulos dentinarios.
• Evita los cambios bruscos de temperatura (ese helado seguido de un café hirviendo no es buena idea).
• Reduce el consumo de bebidas ácidas y azucaradas.
• Usa hilo dental con cuidado, sin forzar.
Soluciones profesionales en la clínica
Cuando la sensibilidad no mejora con cuidados básicos, es hora de buscar ayuda:
• Aplicación de barnices o geles fluorados para reforzar el esmalte.
• Sellado de túbulos dentinarios con materiales específicos.
• Tratamientos para encías retraídas.
• Férulas de descarga si la causa es el bruxismo.
• Revisión y restauración de caries o fisuras.
En conclusión
La sensibilidad dental no es un “mal menor”: puede ser signo de desgaste, retracción o incluso enfermedad periodontal.
La buena noticia es que con un diagnóstico correcto y el tratamiento adecuado, puedes volver a disfrutar de tu helado o café sin miedo.
En nuestra clínica trabajamos con calma para encontrar la causa y darte la solución que necesitas.
Porque tu sonrisa es cosa seria… aunque aquí la tratemos siempre con alegría.
